Viejos y arruinados es un hijo no deseado. Como tal, nació obra y
gracia de un descuido. Tras la visita a algunos sitios abandonados,
comenzamos a entusiasmarnos con la idea de hacer fotografía en esos
lugares, y al hacerlo descubrimos que no sabíamos nada sobre la historia
de los mismos. Las conjeturas son divertidas por un rato, pero al
final, uno termina deseando saber la verdad de la milanesa.
A
la búsqueda de ambas vamos, verdad y milanesa. En el improbable caso de
que encontremos alguna, prometemos compartir sólo la primera. Para
compartir la segunda ya está La Fonda.
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